Las energías renovables, llamadas así porque sus fuentes son inagotables, siempre han sido utilizadas a lo largo de la historia de la humanidad. Es el caso de la energía solar, que tradicionalmente ha jugado un papel fundamental en la energía del hogar.
Con la aparición de las energías no renovables se comienzan a descartar estas formas energéticas, ya que las otras permiten obtener energía de una forma rápida y en ocasiones con menor coste.
No será hasta la década de 1970 cuando vuelven a tenerse en cuenta este tipo de energías. En los últimos años han cobrado especial importancia y son cada vez más países los que deciden apostar por este tipo de energías, aumentando las inversiones y favoreciéndolas con distintas medidas fiscales.
La energía mareomotriz es aquella que aprovecha las mareas para generar electricidad. Se trata por tanto de una energía renovable y que no perjudica al medioambiente. No se trata de una energía nueva, ya que en Londres ya se utilizaban las mareas para estos fines en el siglo XVI.
Como energía renovable, la biomasa es una energía no contaminante y no agresiva para el medio ambiente. Sin embargo, adolece de algunas desventajas que es conveniente destacar.
La biomasa en nuestro país ya constituye más de la mitad de las energías renovables que se utilizan en España. Se prevé que está proporción aumente en un futuro a medio-largo plazo.
Como fuente de energía renovable, la biomasa se caracteriza por tener una serie de ventajas, especialmente medioambientales. En este sentido, la utilización de esta energía no aumenta las emisiones a la atmósfera de C02, principal causante del cambio climático.
Las fuentes de energía renovables son aquellas que se obtienen gracias a fuentes que resultan inagotables por parte de la naturaleza, y por ello se considera que tienen una renovación garantizada, debido a que algunas contienen una gran cantidad de energía y otras porque debido a la naturaleza, se regeneran constantemente, es decir, se renuevan.