A la hora de adquirir un vehículo nuevo, siempre nos ronda la misma pregunta: ¿diésel o gasolina? Y es que dependiendo del uso que vayamos a dar al coche, será necesario decantarse por un tipo u otro de combustible.
Los motores diesel consumen menos combustible y hasta hace poco el precio del gasóleo era inferior al de la gasolina. Sin embargo, el precio del vehículo con un motor diesel suele ser más elevado. Por ello, nos compensará adquirir un coche diesel siempre cuando vayamos a hacer más de 15.000 kilómetros al año.
En lo que respecta al medioambiente, el combustible diesel emite mayor contaminación que la gasolina, aunque los continuos avances que han ido surgiendo en los últimos años han disminuido las diferencias entre ambos motores.
En pleno verano, el aire acondicionado nos salva del calor que puede llegar a hacer en los espacios cerrados. Ya que su uso se ha vuelto casi indispensable durante la época estival, es interesante conocer algunas recomendaciones para que el gasto que producen los aparatos se reduzca al máximo.
Tanto por motivos económicos como motivos medioambientales, siempre existe una buena razón para intentar reducir el consumo de energías no renovables. En este caso vamos a centrarnos en el consumo de gasolina, ya que es posible reducirlo teniendo en cuenta algunas consideraciones.
Recientemente hemos hablado sobre el cambio climático y las consecuencias que el ser humano y las energías no renovables están acarreando sobre el planeta. Pero, ¿cómo podemos en el día a día ahorrar energía y por tanto aportar nuestro granito de arena a la causa?
De un tiempo a esta parte, está cada vez más de actualidad el denominado cambio climático. Los políticos se reúnen a nivel mundial para frenarlo, se imponen plazos, los medios de comunicación hablan de ello y los expertos discrepan en si se debe a las acciones del hombre o es simplemente un proceso natural.
La energía eólica es una de las energías renovables más utilizadas y que se encuentran además en un estado de madurez superior, por ejemplo, a la solar. Se trata de una energía limpia y no contaminante que contribuye a frenar el cambio climático.
La energía hidráulica en nuestro país no es la principal fuente de obtención de electricidad, ya que representa un 18,1% del total según datos del INE de 2006. Es interesante señalar que antes de la 1960, este porcentaje superaba el 80%, y a partir de ese momento comenzó a descender la utilizar de la energía hidráulica.