La energía eólica, como fuente de energía renovable y por lo tanto que no se agota, se caracteriza por tener una serie de ventajas que la hacen muy recomendable de cara al cuidado del medio ambiente.
Al tratarse de una energía ya madura y ampliamente utilizado, es una energía rentable que puede competir perfectamente con otras formas de obtención de energía más contaminantes como las centrales térmicas de carbón.
Asimismo, la obtención de energía a través de la fuerza del viento no produce ningún elemento contaminante ni deshechos que puedan perjudicar el medio ambiente. Otro punto a su favor, es que la instalación de los generadores permite que al suelo se le den otros usos, como la agricultura o la ganadería.